
El abrasivo es una herramienta de trabajo que tiene como meta actuar sobre otro material. Para los procesos antes mencionados, hay que conocer primero que existen dos tipos de abrasivos a gran escala: los abrasivos naturales y los abrasivos artificiales. Los primeros, como indica su nombre, se encuentran presentes de forma natural y entre ellos se pueden mencionar el diamante, la arenisca, el cuarzo, el corindón y los esmeriles.
Los abrasivos naturales no se recomiendan para ser usados en bruto, debido a que no logran acabados de calidad, producto de las impurezas que poseen en dicho estado. Estos son usados en la construcción, carpintería, industria metalúrgica e incluso en la mecánica automotriz.
Por lo general, los abrasivos aglomerados son usados para funciones de desbaste, rectificado, afilado y pulido.
Los abrasivos aglomerados, a su vez, se diferencian por el respaldo que poseen. Así, existen abrasivos recubiertos en tela flexible, en tela rígida, en papel rígido, en papel flexible, en tela papel y en fibra vulcanizada. Estos últimos son ideales para trabajos mucho más rígidos y suelen ser usados montados en máquinas pulidoras que trabajan a gran velocidad.